La autoestima es un conjunto de percepciones,
pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento
dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de
comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter.
En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos.
La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro
ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por
lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar y actuar en el mundo y
de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de
sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima.
El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (artístico, científico, filosófico, religioso). De manera habitual, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de actitudes, emociones y experiencias. En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa todo el afecto, la bondad y la compasión del ser humano.
También puede describirse como acciones dirigidas hacia otros y basadas
en la compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros (o hacia
uno mismo) y basadas en el afecto.
En español, la palabra amor (del latín, amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico, y hasta la profunda devoción o unidad del amor religioso.En este último terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado del alma o de la mente, identificada en algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido el universo.
Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas,
llegando con frecuencia a ser irresistibles. El amor en sus diversas
formas actúa como importante facilitador de las relaciones
interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno
de los temas más frecuentes en las artes creativas (cine, literatura,
música).
El origen etimológico de la palabra amistad no ha podido ser determinado con exactitud. Hay quienes afirman que proviene del latín amicus (“amigo”), que a su vez derivó de amore (“amar”). Sin embargo, otros estudiosos afirman que amigo es un vocablo griego compuesto por a (“sin”) y ego (“yo”), por lo que amigo significaría “sin mi yo”. En todo caso, la amistad es una relación afectiva entre dos personas y una de los vínculos interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos tienen a lo largo de su vida.
La amistad involucra diversos sentimientos, donde un amigo acude al otro en busca de confianza, amor, consuelo, respeto y compañía, por ejemplo. Estas relaciones se presentan en todas las
etapas de la vida, aunque con distintos grados de importancia y
trascendencia. Se dice que hay amistades que nacen a los pocos minutos
de comenzada una relación, y otras que pueden tardar años en
consolidarse.
La Medicina entiende por aborto
toda expulsión del feto, natural o provocada, en el período no viable
de su vida intrauterino, es decir, cuando no tiene ninguna posibilidad
de sobrevivir. Si esa expulsión del feto se realiza en período viable
pero antes del término del embarazo, se denomina parto prematuro, tanto si el feto sobrevive como si muere.
El amor de Dios reina en el corazón de todos los santos, pero hay uno
que tiene la dicha de ser el patrón de los enamorados: San Valentín.
Según dice una tradición, San Valentín arriesgaba su vida para casar
cristianamente a las parejas durante el tiempo de persecución. Por fin
entregó su vida en el martirio, que es la máxima manifestación del
amor. El amor de este santo sacerdote por Jesucristo y por defender el
Sacramento del Matrimonio nos inspira a elevar el
amor humano a las alturas del amor divino para el cual fuimos creados. Los cristianos debemos
aprovechar esta fiesta para recuperar el sentido cristiano del amor y
del matrimonio a la luz de Cristo.